Si nos ponemos románticos, poéticos o filosóficos podríamos decir que acompañar la comida con whisky es una meditación compartida…, una danza de armonía sobre el paladar que necesita algo más de concentración cuando nos llevamos un bocado a la boca con un sorbo de un destilado como el whisky. Por lo general, acompañamos las comidas con bebidas que van desde el cero alcohol a otras con poca o moderada graduación alcohólica, como es el vino que, comparado con el whisky, no supera los 15°
Ha habido un cambio de hábitos y paradigmas en el último tiempo. Aquella imagen del whisky asociada a la órbita masculina ha quedado en el pasado, ingresando a un mundo mucho más plural donde lo femenino reina. Esa transformación ha surgido desde dentro de la industria, con grandes maestras mezcladoras y embajadoras de marca, repercutiendo en los consumidores, donde las mujeres son cada vez más protagonistas. También lo son los jóvenes que disfrutan de cocteles elaborados a base de Bourbon, o whisky de cualquier origen. De ser una bebida que se disfrutaba como aperitivo o digestivo ahora es acompañada con platos elaborados, transformando la experiencia en un momento más completo y sublime.

Cenando con whisky by Catadores, primeras experiencias
El consumidor se anima a experimentar
Si bien Uruguay es el segundo consumidor mundial per cápita de whisky, nadie se atrevía a pasar las fronteras de una picada como compañía discreta al momento de consumo. Sin embargo, desde hace un tiempo a esta parte, con Catadores nos hemos propuesto dar un paso más, subir un escalón de la larga escalera del conocimiento y el disfrute y venimos realizando una serie de cenas maridajes donde intentamos mostrar, enseñar y entender diferentes ejemplares de una destilería de una misma destilería, llevando ese aprendizaje a una experiencia con comida, donde el “romance sin dudas es más elevado”.

Así y en los últimos meses, hemos puesto sobre la mesa, literalmente hablando, grandes whiskys como Macallan, Dalmore, Glenmorangie y Bowmore con recetas tradicionales y otras bien contemporáneas. Se trata de catas verticales de las destilerías más destacadas de Escocia con una propuesta gastronómica pensada para lograr una sinergia entre ambos componentes. Porque la suma total debe superar la suma simple.
El whisky es el invitado de honor en cada oportunidad…, por su exclusividad, por su edad, por la barrica que fue elegida para ser añejado para así entablar una conversación con la cuidada selección de platos e ingredientes. Ambos se funden en nuestros paladares, ambos entregan sus atributos, pero ninguno debe superponerse, porque para que funcione, debe ser un romance generoso y sin vanidades.
Si de combinar se trata
Podemos buscar la armonía o el contraste en la unión de comida y whisky. En lo personal prefiero los contrastes en la textura. Algunas de las combinaciones que más me atraen son los frutos del mar con whiskys marítimos o costeros como: Talisker, Old Pulteney; o Johnnie Walker Green Label. Los quesos azules, ya sean el británico Stilton o el Roquefort francés acompañan a la perfección con whiskys ahumados como Lagavulin, Kilchoman, o Johnnie Walker Double Black.

El mar es armonía en este maridaje
El salmón ya sea ahumado o en sashimi, lo prefiero con whiskys suaves, delicados y elegantes como The Glenlivet, Glenfiddich, Glenmorangie, o Chivas Regal. Las carnes de ternera o cordero me gustan con whiskys que hayan sido añejados en barricas de Jerez, donde resaltan las especias. Ese es el caso de Macallan, Dalmore, o Glenfarclas.
El cierre es un capítulo aparte. Los postres a base de chocolate amargo o aquellos con frutos secos acompañan bien los whiskys con mucho cuerpo y opulentos como Royal Salute 21 años o Johnnie Walker Blue Label, si hablamos de Blended Scotchs. Si la elección fuera un Single Malt, un Bowmore 18 años sería ideal.

Una pareja ideal para Dalmore: las carnes rojas – La fumosidad se casa perfecto con el chocolate amargo
Como verán, es cuestión de atreverse, de atravesar fronteras, de romper paradigmas, de dejar los preconceptos fuera…, porque les aseguro que serán más las gratificaciones que las decepciones que nos depara el camino a recorrer.

