Hace unas semanas atrás Catadores Uruguay, a través de mi amigo y destacado colega Eduardo Lanza publicó una nota sobre la visita del presidente Donald Trump al legendario Castillo de Windsor. En ella daba cuenta del banquete oficial ofrecido por su majestad Charles III al presidente norteamericano. Una cena real que dio para hablar en el mundo entero, por el gran simbolismo diplomático de las bebidas servidas
Para agasajar a tan importante visita y así reforzar los lazos entre ambos países, se ofrecieron bebidas cargadas de simbología. En lo que a mí respecta, quisiera resaltar el whisky disfrutado durante la velada. Se trata de un Single Malt de la destilería Bowmore, basada en isla Islay y elaborado el 9 de agosto de 1980.
Bowmore recibió a su majestad la reina Isabel II en la destilería aquel lejano día, siendo la primera vez que la reina visitaba una destilería activa en Escocia. Para conmemorar la histórica ocasión, se llenó un barril especial en presencia de la soberana y posteriormente se depositó en la legendaria bóveda N.º 1.
Después de 21 años de maduración en barrica, el líquido fue embotellado en honor al Jubileo de Oro de la reina en 2002. Las botellas fueron entregadas a la reina, quien cumplía 50 años de reinado. Isabel II decidió obsequiar algunas de aquellas botellas a miembros de su personal y dignatarios visitantes durante su Jubileo de Oro. Producido con una graduación alcohólica natural del 51,1 % en volumen, solo fueron embotelladas 648 botellas numeradas a mano.

Anfitrión e invitado
El rey Carlos III decidió homenajear la memoria de su madre en tal fausto ágape, ofreciendo a los invitados una edición cargada de historia y simbolismo, a pesar de que Donald Trump se declara abstemio. Las bebidas, también pueden ser herramientas para la diplomacia, como fue este caso.

