No pretende abrigar como en invierno, sino refrescar con la elegancia de quien guarda un secreto. Un secreto que emerge al añadir hielo y una combinación adecuada, dejando que sus notas dialoguen con la luz dorada del final del día.

Cuando el sol se oculta con dulzura y el horizonte promete calma, el Highball aparece como una invitación irresistible: una combinación simple y precisa que realza al whisky sin ocultarlo. Whisky, hielo, una buena combinación de insumos —ginger ale, lima-limón o agua tónica— y un cítrico fresco en un vaso alto.

Si el bourbon es tu territorio y la tarde se tiñe de un fuego lento, el Mint Julep se vuelve protagonista. Refrescante, aromático y profundamente veraniego, combina la intensidad amable del bourbon con la frescura de la menta y el abrazo del hielo escarchado.

Y para quienes disfrutan explorar caminos menos obvios, una tercera opción: el Appletini, célebre favorito de Rod Stewart. Un trago moderno, frutal y equilibrado, donde el whisky —como el Wolfie’s Blended Scotch— se funde con manzana y cítricos, ofreciendo una experiencia fresca sin perder carácter.

Recetas a continuación.

Highball

  • 30 ml de tu whisky favorito
  • 150 ml de tu combinación preferida (Ginger Ale, lima o agua tónica)
  • Mucho hielo
  • Rodaja de cítrico

Servir en vaso alto (Highball), con abundante hielo y terminar con la rodaja de cítrico.

Mint Julep

  • Colocar entre 7 y 10 hojas de menta fresca en el vaso.
  • Machacarlas suavemente con un poco de azúcar y gotas de agua.
  • Agregar 30 ml de bourbon.
  • Completar con mucho hielo escarchado.
  • Finalizar con un toque de soda.
  • Decorar con una ramita de menta.

Servir en vaso corto (Old Fashioned)

Appletini

  • 30 ml de Wolfie’s Blended Scotch (u otro Blended Scotch de calidad)
  • 20 ml de licor de manzana
  • 60 ml de jugo de manzana
  • 10 ml de jugo de limón

Llevar todos los ingredientes a la coctelera con abundante hielo. Agitar hasta que la coctelera esté bien fría y “transpire”. Servir en copa Martini, copa de champagne o vaso corto previamente enfriado.

Un último detalle esencial

Las proporciones importan. Demasiado alcohol desequilibra el trago y le resta frescura; demasiado poco lo vuelve plano y sin carácter. Recordar siempre: el hielo es la base de la coctelería. Debe ser abundante, sólido y bien integrado. Desde el primer sorbo hasta el último, la bebida debe mantenerse fresca, nunca diluida. Porque incluso en verano, el whisky merece ser disfrutado con respeto, precisión y placer.