Monozukuri es un término japonés que se traduce literalmente como "hacer cosas". Sin embargo, su significado va mucho más allá de la simple producción de objetos. Implica una filosofía que combina la excelencia técnica, la pasión por el trabajo bien hecho y el compromiso con la mejora continua. Es una actitud y un enfoque que valoran la dedicación, el ingenio y la búsqueda constante de calidad en cada etapa del proceso productivo. En el contexto empresarial y cultural japonés, Monozukuri representa el orgullo y el espíritu de quienes crean, poniendo el corazón y el alma en cada producto, con atención al detalle y responsabilidad social

 

¿Y que tiene que ver esto con el arte de crear un Blended Whisky, que en definitiva es la mezcla de varios whiskys de diversos estilos y regiones?

Como sabemos, la idea de mezclar whiskys nació en Escocia, concretamente en la época victoriana, a mediados del siglo XIX, gracias a emprendedores que supieron aprovechar los beneficios de la revolución industrial. Con la electricidad llegaba la destilación continua al mundo del whisky.

Para mezclar, ensamblar, casar, no hay recetas, solo la repetición, el ensayo, el error y la constancia y la pasión, logran una buena, equilibrada y armónica fusión. Por eso lo llamamos arte. Mezclar, todo lo que se nos ocurra y muy especialmente en el terreno del whisky, es todo un arte que consiste en destacar lo mejor de cada componente. La suma total debe superar la suma simple de las partes.

Fueron John Walker, George Ballantines, John Dewar, John y James Chivas, James Buchanan, entre otros; quienes se atrevieron a mezclar los tradicionales Single Malt con los Single Grain. Imponer estas mezclas de whiskys en el mercado no fue tarea sencilla. A pesar de la resistencia de los consumidores conservadores, aquellos visionarios estaban convencidos de estar creando un nuevo estilo de whisky, que conquistaría al mundo. Nace así el Blended Scotch Whisky.

Parece que la historia se repite y ahora los visionarios son japoneses. Es que Japón lleva más de cien años produciendo whiskys, gracias a su impulsor Masataka Taketsuru. Químico nipón, formado en Escocia, llevo el arte de destilar a su tierra en la década de 1920, siendo la primera destilería comercial creada en la tierra del sol naciente: Yamasaki. Como era lógico Japón siempre produjo los mismos estilos de whisky que Escocía: Single Malt, Single Grain y, Blended Malt y mezcla de maltas y granos. Poco a poco fueron desarrollando su propia su propio estilo e identidad.

La novedad surge en 2020 cuando la destilería Suntory y su maestro mezclador Shinji Fukuyo, lanzan al mercado un whisky llamado Suntory World Whisky AO. Se trata de una mezcla de whiskys de las cinco denominaciones de origen más reconocidas del mundo. Vale decir: Escocía, Irlanda, Estados Unidos, Canadá y Japón. Se rompe así un paradigma de siglos para dar lugar a una mezcla diferente, ya que en lugar de mezclar whiskys de diferentes destilerías de Japón, lo hacen con whiskys de destilerías de diversos países. Destilerías que son propias porque asegurarse el abastamiento y la calidad es imprescindible. La transparencia forma parte del concepto Monozukuri y por eso nos cuentan cuáles son: Yamazaki y Hakushu de Japón; Ardmore y Glen Garioch de Escocía; Jim Bean de Estados Unidos; Alberta de Canadá; y Cooley de Irlanda.

La creación del Whisky AO, que significa “azul”, hace alusión al mar que une los continentes, acercando los whiskys de cada origen para que el maestro Fukuyo pueda crear un producto con whiskys de 7 destilerías y 5 países.

Hoy Japón nos lleva a una nueva dimensión donde el whisky no es solo una bebida, sino una obra de arte, resultado de la dedicación y el espíritu perfeccionista del Monozukiri. Amigos, es momento de degustarlo y sacar nuestras propias conclusiones.