Legalidad e industrialización
La historia del whisky sigue adelante y los difíciles comienzos entre monjes expulsados y la producción ilegal, están por quedar atrás. El elixir color oro había cautivado a la monarquía tan propensa al coñac francés, el brandy y jerez español; permitiendo la producción de manera legal y en cada rincón de Escocia. La revolución industrial estaba golpeando la puerta para ingresar al mundo y cambiarlo para siempre. La producción de whisky no quedaría fuera de estos nuevos procesos industriales y la masificación de la bebida de las cortes se haría popular y exitosa más allá de las inhóspitas islas del Mar del Norte



